El pintor

Un día se encuentran el hombre y el papel en blanco.

Miedo, frustración y dudas.


Una lucha interna se agita dentro del pintor. Para que éste se vuelva ARTISTA la pulsión del HACER debe ganar, superar los temores y vencer su EGO. Abandone sus pretensiones al costado del atril.


El blanco es el inicio. Es tierra fértil Son mil posibilidades de acción.


En el lienzo limpio germinan cien paisajes, tantos rostros, todos los colores. Luz y Oscuridad.


Pero el artista debe decidirse. Enfrentarse. Atacar. Animarse a modificar ese vacío: elegir un camino y tomarlo.


¡Vamos! Atrévase, PINTE: un trazo, un color, un paso.


Equivóquese, borre e inicie de vuelta, si es necesario.


Corríjase, remarque. ESCUCHE A SU MAESTRO, erre, pero aprenda de sus errores.


Todo cuanto haga debe ser sincero y procure que nada salvo su alma se plasme en ese papel.


Entonces ya no serán un hombre y un papel, sino UNO.


Cuando el color sea el justo lo sabrá.


Cuando la composición esté ordenada lo entenderá.


Descubrirá su estilo propio que no es mejor ni peor que ninguno otro. Sino igual de bello y noble.


Trabaje, tenga paciencia y con el tiempo también entenderá que NINGUNA obra, por elaborada que sea está terminada, NUNCA.

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